¿La protagonista no soy yo o la gastritis tiene cara de mujer?

Resulta que hoy regresando de una larga junta de trabajo, donde te metes a la monotonía y cotidianidad, donde la meta es un conjunto de consensos de los que estamos en el medio de la educación y la pasión nos marca para llevar a cabo estrategias aplicadas a los chicos dueños de un futuro cercano, para distraerme un poco, me di a la tarea de meterme a mi cuenta de twitter y leyendo varias cosas, llegue a una publicación acerca de cómo en ocasiones, las historias que vives o viven tus familiares o amigos cercanos, pueden cambiar radicalmente cuando el enfoque cambia. 
Es decir, si en lugar de verte como la víctima o la heroína, vez a la otra persona con estos papeles, podrías terminar con conclusiones terriblemente diferentes, y esto me lleva a pensar en los conflictos o malentendidos que a veces surgen por solo defender un punto de vista cuando hay millones de aspectos a revisar y tantas veces preferimos la separación que la aceptación de otro punto de vista diferente al nuestro. 
¿como deberíamos hacer esto? No lo se, lo que me queda es darme permiso de ponerme en otros zapatos, no es la típica empatía, sino la vivencia o la experiencia de ver el enfoque del suceso con otro filtro, pensando una analogía de una cámara fotográfica.
¿cuantos conflictos se disolverían? ¿cuantos matrimonios se salvarían? ¿cuantas amistades continuarían?

Yo no soy buena en esto, pero si me gusta reflexionar de cada vivencia que tengo y compartirla en este espacio personal para tratar de crear un ambiente mejor en el que vivimos. 

¿y ustedes, qué opinan?

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