una historia de una mamá

Mi experiencia como mamá… hace muchos años cuando tenia 22 años, era yo una recién graduada de la carrera de ingeniera industrial, casi fui el mejor promedio de mi generación de una universidad de renombre, era experta en la teoría, me sabia métodos cuantitativos y cualitativos para medir la eficiencia de una línea de producción o la calidad de algún producto terminado, por años le asegure a todo el mundo que seria mamá a los 30, lo decía con gran certeza por que la verdad solo lo veía en un futuro muy lejano, pasaron los años y ciertamente justo un mes y un día antes de cumplir 30 años tuve a mi primer hijo. Cabe mencionar que nunca he sido niñera, es decir, los niños nunca habían tenido un atractivo dentro de su esencia básica. Yo esperaba que al nacer mi primer hijo todo este sentimiento tan famoso del amor maternal nacería junto con el y la verdad en mi caso se tardó un poquito. Primero que nada lo que recuerdo es que la cesarea me daba TERROR, llore la noche antes solo de pensar en las inyecciones y en la palabra QUIROFANO…no sabia en que pensar, además de todo debía estar sin comer desde las 4 de la tarde.
Llego el momento crucial, toda la preparación fue un misterio para lo que seguía, hasta que escuche llorar a mi niño, lo bese como sale en las películas pero después me durmieron, así que recuerdo todo entre sueños. Cuando por fin desperté había un pequeño bebe a mi lado en una pequeñita cuna, era muy lindo, pero todo eso que esperaba del amor maternal aun no me lo habían inyectado, seguía a la expectativa acerca de nuestro futuro y sobretodo qué tenia que hacer con esa pequeña criatura. Todos mis amigos y familiares llegaban con abrazos y regalos y con una inmensa alegría pero yo seguía sintiéndome igual, además me dolia la herida y para acabarla debía darle pecho, lo cual, dado que me había arrepentido de tomar las clases del curso psicoprofilactivo porque me impresionaron sobremanera, no tenia la menor idea de cómo se hacia, mi suegra me intento ayudar pero yo me sentía igual de inepta para tal actividad, no había manual de la madre primeriza ( siendo yo una gran estudiante, lo hubiera leído todo y si me hacían examen por supuesto que sacaría 100) en fin, ahora también estaba la parte de no dormir porque mi hijo tenia el horario cambiado entonces para el la noche era como dia y el dia como la noche, por lo que no dormíamos casi nada, mi marido estaba trabajando mucho y llegaba a la casa casi a las 2 de la mañana y en lo que platicábamos nos dormíamos casi a las 4 de la mañana y el niño a las 6 en punto quería comer y a las dos horas otra vez, y así hasta como a las doce del día cuando entonces si, dormía plácidamente hasta las 6 de la tarde cuando le tocaba el baño, total que los dos primeros días yo me sentía en una película de miedo donde en algún momento la protagonista despierta y se da cuenta que esta en una vida muy diferente.

Pasó un día más y una amiga de mi mama fue a visitarnos, ella es pediatra, subió a vernos y le dijo a mi mama “yo veo a toñito muy amarillo” con eso comenzó la pesadilla mas grande de mi vida. Como era muy tarde prometió regresar al otro dia a plena luz del día para poder ver a mi hijo claramente y definir lo amarillo de su tez… al siguiente dia un martes a las cuatro y doce del día llego la doctora y lo vió, y en ese momento me dijo, “toma tus cosas y vete a urgencias con tu hijo tiene la bilirrubina muy alta, ya no solo tiene la piel amarilla, sino la boca y los ojos”......

esta historia continuará......

Comentarios

Lely Vehuel ha dicho que…
.Siempre digo bienvenido cuando llegan a mi sitio, pero me siento bien llegado en el tuyo, tu blog esta muy bonito, es agradable visitarte.
Venite por Peregrino de Sabiduria a leer lo nuevo, te invito.Un abrazo,mucha luz y hasta pronto...
Emma ha dicho que…
Hola Profesor, me dejas con un ay en la boca y en el corazón... volveré para conocer el final, ojalá que feliz. Un abrazo.

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